Abstract
Introduction: Ethical competence is essential in nursing practice; however, Cuban studies assessing knowledge of ethical principles and its relationship with ethical dilemmas in hospital settings remain limited. Objective: To characterize the level of knowledge of ethical and moral principles among nursing professionals and to analyze its relationship with sociodemographic and occupational variables, as well as the presence of ethical dilemmas in clinical practice. Methods: An observational, descriptive, cross-sectional study with an analytical component was conducted at Roberto Infante Pascual Teaching Hospital, Santiago de Cuba, between 2024 and 2025. All 54 nursing professionals working at the institution were included. Data were collected using a researcher-developed questionnaire with satisfactory content validity (Content Validity Index=0.94) and internal consistency (Cronbach’s alpha=0.86). Descriptive statistics and Fisher’s exact test were used to assess associations, with a significance level of p<0.05. Results: Female participants (90.7%) and those aged 35–45 years (43.9%) predominated. Overall, 66.7% of participants showed an inadequate level of knowledge of ethical and moral principles. No significant associations were found between knowledge level and professional qualification (p=0.083) or hospital department (p=0.697). A statistically significant association was identified between the presence of ethical dilemmas and the level of knowledge (p=0.030). Conclusions: An inadequate level of knowledge predominated. The association between ethical dilemmas and knowledge level highlights the need to strengthen bioethics education among nursing professionals.
Keywords
Bioethics, Knowledge, Nursing, Nursing Ethics, Nursing Staff
RESULTADOS
Participaron en el estudio 54 profesionales de enfermería del Hospital General Docente Roberto Infante Pascual. Predominó el sexo femenino con 49 participantes (90,7 %), mientras que el grupo de edad de 35 a 45 años fue el más representado (43,9 %). De los 54 profesionales estudiados, 18 (33,3 %) presentaron un nivel de conocimiento adecuado y 36 (66,7 %) inadecuado.
La Tabla 1 muestra las características sociodemográficas y laborales de la población estudiada. El nivel técnico-profesional predominante fue el de Licenciado en Enfermería (48,1 %), seguido del nivel básico (38,9 %). En cuanto al servicio asistencial, la mayor proporción de participantes laboraba en Nefrología (33,3 %), seguida de Urgencias (29,6 %).
Tabla 1. Características sociodemográficas y laborales del personal de enfermería del Hospital General Docente Roberto Infante Pascual. Songo-La Maya, enero de 2024-enero de 2025 (n = 54).
Variable | n | % |
|---|---|---|
Sexo | [empty cell] | [empty cell] |
Masculino | 5 | 9,3 |
Femenino | 49 | 90,7 |
Nivel técnico-profesional | [empty cell] | [empty cell] |
Básico | 21 | 38,9 |
Técnico medio | 4 | 7,4 |
Técnico superior | 1 | 1,9 |
Licenciado | 26 | 48,1 |
Especialista | 2 | 3,7 |
Servicio asistencial | [empty cell] | [empty cell] |
Urgencias | 16 | 29,6 |
Pediatría | 8 | 14,8 |
Medicina Interna | 12 | 22,2 |
Nefrología | 18 | 33,3 |
Fuente: Encuesta
En la Tabla 2 se presenta la distribución del nivel de conocimiento según el nivel técnico-profesional. El conocimiento inadecuado fue más frecuente entre el personal de nivel básico, mientras que la totalidad de los especialistas presentó un nivel de conocimiento adecuado.
Tabla 2. Distribución del nivel de conocimiento sobre principios éticos y morales según nivel técnico-profesional del personal de enfermería.
Nivel técnico-profesional | Adecuado | Adecuado | Inadecuado | Inadecuado | Total | Total |
|---|---|---|---|---|---|---|
[empty cell] | n | % | n | % | n | % |
Básico | 4 | 7,4 | 17 | 31,4 | 21 | 38,9 |
Técnico medio | 1 | 1,8 | 3 | 5,6 | 4 | 7,4 |
Técnico superior | 0 | 0,0 | 1 | 1,8 | 1 | 1,8 |
Licenciado en Enfermería | 11 | 20,4 | 15 | 27,8 | 26 | 48,1 |
Especialista | 2 | 3,7 | 0 | 0,0 | 2 | 3,7 |
Total | 18 | 33,3 | 36 | 66,7 | 54 | 100,0 |
Prueba exacta de Fisher: p = 0.083
La Tabla 3 presenta la distribución del nivel de conocimiento según el servicio asistencial. El mayor porcentaje de conocimiento inadecuado correspondió al personal que laboraba en el servicio de Urgencias (20,3 %; n = 11), seguido del servicio de Nefrología (18,5 %; n = 10).
Tabla 3. Distribución del nivel de conocimiento sobre principios éticos y morales según servicio asistencial del personal de enfermería.
Servicio asistencial | Adecuado | Adecuado | Inadecuado | Inadecuado | Total | Total |
|---|---|---|---|---|---|---|
[empty cell] | n | % | n | % | n | % |
Urgencias | 5 | 9,3 | 11 | 20,4 | 16 | 29,6 |
Pediatría | 2 | 3,7 | 6 | 11,1 | 8 | 14,8 |
Medicina Interna | 3 | 5,6 | 9 | 16,7 | 12 | 22,2 |
Nefrología | 8 | 14,8 | 10 | 18,5 | 18 | 33,3 |
Total | 18 | 33,3 | 36 | 66,7 | 54 | 100,0 |
Prueba exacta de Fisher: p = 0.697
La Tabla 4 muestra la distribución del nivel de conocimiento según la presencia de dilemas éticos durante el ejercicio profesional. Entre los participantes que refirieron haber enfrentado dilemas éticos predominó el nivel de conocimiento inadecuado (51,8 %; n = 28), mientras que en quienes no reportaron esta experiencia predominó el conocimiento adecuado (18,5 %; n = 10).
Se identificó asociación estadísticamente significativa entre la presencia de dilemas éticos y el nivel de conocimiento, p= 0.030
Tabla 4. Distribución del nivel de conocimiento sobre principios éticos y morales según presencia de dilemas éticos.
Presencia de dilemas éticos | Adecuado | Adecuado | Inadecuado | Inadecuado | Total | Total |
|---|---|---|---|---|---|---|
[empty cell] | n | % | n | % | n | % |
Sí | 8 | 14,8 | 28 | 51,8 | 36 | 66,7 |
No | 10 | 18,5 | 8 | 14,8 | 18 | 33,3 |
Total | 18 | 33,3 | 36 | 66,7 | 54 | 100,0 |
Prueba exacta de Fisher: p = 0.030
DISCUSION
El principal hallazgo de esta investigación fue la existencia de una asociación estadísticamente significativa entre la presencia de dilemas éticos durante la práctica asistencial y el nivel de conocimiento sobre principios éticos y morales en profesionales de enfermería. Este resultado evidencia que la experiencia clínica constituye un escenario importante para el desarrollo de competencias éticas, aunque requiere procesos formativos que permitan transformar las situaciones complejas del cuidado en oportunidades de reflexión y aprendizaje profesional.
La competencia ética en enfermería es un constructo multidimensional que integra conocimientos bioéticos, sensibilidad moral, razonamiento crítico y responsabilidad profesional. Halldórsdóttir y Bryngeirsdóttir (3) plantean que su desarrollo no depende únicamente del dominio teórico de principios éticos, sino también de la capacidad del profesional para identificar conflictos morales, analizar alternativas y tomar decisiones fundamentadas. En concordancia con esta perspectiva, los resultados obtenidos sugieren que la exposición a dilemas éticos puede favorecer el fortalecimiento del juicio profesional cuando se acompaña de herramientas educativas adecuadas.
Estos hallazgos coinciden con Maluwa et al. (9), quienes demostraron que la competencia ética de los profesionales de enfermería se relaciona con la capacidad de reconocer problemas morales, valorar diferentes cursos de acción y actuar conforme a los principios de la profesión. No obstante, la experiencia asistencial por sí sola no garantiza una adecuada preparación ética, ya que puede generar incertidumbre o conflictos morales cuando no existen espacios institucionales de apoyo, discusión y formación continua. En este sentido, Choe et al. (10) identificaron que las enfermeras éticamente competentes se caracterizan por una práctica basada en la reflexión crítica, la responsabilidad profesional, la compasión y el respeto por la dignidad del paciente.
Aunque en este estudio no se encontró asociación estadísticamente significativa entre el nivel técnico-profesional y el conocimiento ético, se observó una tendencia hacia mejores resultados en profesionales con mayor formación académica. Este comportamiento puede relacionarse con la influencia de la preparación universitaria y la actualización permanente en el desarrollo del razonamiento ético. Perez-Lluncor et al. (4) destacan que la formación ética durante la trayectoria universitaria de enfermería favorece la incorporación de valores profesionales y una práctica del cuidado sustentada en principios humanos. De igual manera, Guaña et al. (5) señalan que la educación continua constituye un elemento esencial para mantener y fortalecer las competencias profesionales del personal de enfermería.
Un hallazgo relevante de la presente investigación fue que dos tercios de los participantes (66,7 %) presentaron un nivel de conocimiento inadecuado sobre los principios éticos y morales que orientan el ejercicio profesional. Este resultado evidencia la existencia de importantes necesidades de aprendizaje que podrían repercutir en la calidad de la atención, la seguridad del paciente y la resolución adecuada de los conflictos éticos durante la práctica asistencial. Aunque el conocimiento teórico no garantiza por sí mismo una actuación ética competente, constituye un requisito indispensable para fundamentar el razonamiento moral y favorecer la toma de decisiones acordes con los principios bioéticos y los valores de la profesión. En este sentido, Halldórsdóttir y Bryngeirsdóttir (3) sostienen que la competencia ética integra conocimientos, habilidades, juicio moral y responsabilidad profesional, mientras que Maluwa et al.(9) destacan que el reconocimiento oportuno de los problemas éticos depende, en gran medida, de la preparación ética del profesional.
La ausencia de diferencias estadísticamente significativas según servicio asistencial no excluye la importancia del contexto laboral en la formación ética. En la presente investigación, los servicios de Urgencias y Nefrología concentraron mayores proporciones de conocimiento inadecuado, áreas donde frecuentemente se presentan situaciones relacionadas con autonomía del paciente, comunicación con familiares, toma de decisiones compartidas y dilemas asociados a enfermedades crónicas. Por ello, la educación bioética debe integrarse a los escenarios clínicos donde los profesionales enfrentan con mayor frecuencia conflictos de valores.
Aunque en este estudio no se identificó una asociación estadísticamente significativa entre el servicio asistencial y el nivel de conocimiento sobre principios éticos y morales (p = 0,697), este resultado debe interpretarse con cautela. Es probable que la ausencia de diferencias responda al reducido tamaño de la población estudiada y a la distribución relativamente homogénea de los profesionales en los diferentes servicios, lo que disminuye la potencia estadística para detectar asociaciones. No obstante, desde el punto de vista clínico, se observó que los servicios de Urgencias y Nefrología concentraron mayores proporciones de conocimiento inadecuado. Ambos escenarios asistenciales se caracterizan por la atención a pacientes con elevada complejidad clínica, toma de decisiones en condiciones de incertidumbre, limitación del tiempo para la reflexión ética y frecuentes conflictos relacionados con la autonomía, la confidencialidad, el consentimiento informado y el final de la vida. Por ello, independientemente de la significación estadística, estos servicios podrían constituir áreas prioritarias para el desarrollo de programas de capacitación en bioética y toma de decisiones éticas.
En el contexto cubano, este hallazgo adquiere especial relevancia debido a que el Sistema Nacional de Salud sustenta la práctica de enfermería en principios de humanismo, solidaridad y responsabilidad social. La formación ética constituye un eje transversal en los programas de pregrado y posgrado, además de formar parte de la estrategia de superación continua del personal sanitario.(4,6,7) Sin embargo, los resultados obtenidos sugieren que la formación inicial debe complementarse con programas permanentes de educación bioética dirigidos a fortalecer la identificación y el análisis de dilemas éticos propios de la práctica clínica cotidiana. En un escenario caracterizado por el envejecimiento poblacional, el incremento de las enfermedades crónicas, el desarrollo tecnológico y la creciente complejidad de la atención hospitalaria, los profesionales de enfermería enfrentan conflictos éticos cada vez más complejos que requieren competencias actualizadas para una toma de decisiones responsable, segura y centrada en la dignidad de las personas.
La literatura reciente respalda que las estrategias educativas basadas en análisis de casos, simulación clínica y aprendizaje reflexivo pueden favorecer la sensibilidad ética y la capacidad de toma de decisiones en enfermería. En este sentido, İçigen et al. (11) demostraron que los programas de formación estructurada contribuyen al fortalecimiento de la sensibilidad ética, lo que refuerza la importancia de incorporar metodologías activas dentro de la preparación continua del personal sanitario.
Entre las fortalezas del estudio se encuentra la inclusión de la totalidad de los profesionales de enfermería de la institución, lo que permitió una caracterización integral del fenómeno estudiado. Sin embargo, deben considerarse limitaciones relacionadas con el diseño transversal, que impide establecer relaciones causales, el desarrollo en un único centro hospitalario y la utilización de un instrumento elaborado para esta investigación. Por ello, futuros estudios multicéntricos, longitudinales y con instrumentos validados permitirán profundizar en la evolución de la competencia ética y evaluar el impacto de intervenciones educativas dirigidas al fortalecimiento del cuidado humanizado.
En conjunto, los resultados evidencian que la competencia ética en enfermería constituye una capacidad dinámica influenciada por la formación académica, la experiencia clínica y el entorno institucional. Su fortalecimiento mediante programas permanentes de educación bioética representa una estrategia fundamental para mejorar la toma de decisiones profesionales y garantizar cuidados seguros, humanizados y centrados en la dignidad de las personas.
CONCLUSIONES
Predominó un nivel de conocimiento inadecuado sobre principios éticos y morales que orientan la práctica profesional. Se identificó una asociación significativa entre la presencia de dilemas éticos durante la actividad asistencial y el nivel de conocimiento ético, lo que evidencia la importancia de la experiencia clínica como escenario de desarrollo profesional.
El fortalecimiento de la formación bioética mediante programas de educación continua, espacios de reflexión y análisis de casos clínicos constituye una estrategia necesaria para mejorar la capacidad del personal de enfermería en la toma de decisiones éticas y favorecer una atención humanizada centrada en la dignidad del paciente.
Conflicto de intereses
Los autores declaran que no existe ningún conflicto de intereses.
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Declaraciones
Financiación
Los autores no recibieron financiación para el desarrollo de esta investigación.
Conflictos de interés
No existen.
Contribución de autoría
Redacción - borrador original: Tamara Massó Orozco, Luis Angel Zayas Massó, Luis Angel Zayas Massó.
Redacción - revisión y edición: Tamara Massó Orozco, Luis Angel Zayas Massó, Luis Angel Zayas Massó.