SAP Nursing Depths Series
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Relationship between the level of knowledge about prevention and the incidence of sexually transmitted disease among university students, Piura, 2025

Benavente Esteves Ariana Nicole1 , Crisanto Rosas María De Los Angeles1 , Pulache Calderón, Mileny Pamela1 , Suarez Lima, Kiara Saraí1 , Zapata Medina Nayeli Yamile1 , Zapata Rodríguez Danuska Anthuanet1
1Estudiante de enfermería, Universidad Cesar Vallejo, Perú.

https://doi.org/10.62486/nds2026433

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Language EN ES

Abstract

Sexual education and the prevention of sexually transmitted infections (STIs) are priority issues within Sustainable Development Goal 3: Good Health and Well-being, specifically among young populations exposed to risky behaviors. The objective of this study was to analyze the relationship between the level of knowledge and prevention of STIs among university students in the city of Piura during the year 2025. A quantitative, non-experimental, cross-sectional, correlational study was conducted with a non-probability sample of 70 students selected by Convenience. The level of preventive knowledge was measured using an 18-item Likert-type questionnaire, validated using Aiken's V (1.000) and with acceptable reliability according to Cronbach's Alpha (0.720). The results showed that most students presented a medium level of knowledge and a moderate incidence of risk behaviors related to STIs. Spearman's rank correlation coefficient showed a positive and significant relationship between the level of knowledge and the incidence (rho=0.349; p=0.003), indicating that having more information does not guarantee effective preventive practices. Furthermore, the Findings suggest that existing knowledge is insufficient to modify risky behaviors, therefore it is recommended to implement comprehensive sexual education programs, sustained communication strategies and health promotion actions aimed at strengthening irresponsible decision-making in university students. INTRODUCCION El inicio temprano de la vida sexual y la falta de información adecuada constituyen un problema relevante de salud pública, especialmente entre adolescentes y jóvenes, Quienes se encuentran en un periodo de mayor vulnerabilidad frente a las infecciones de transmisión sexual (ETS). Diversos reportes nacionales han evidenciado que, a pesar de las campañas preventivas, continúan registrándose elevadas cifras de ETS en regiones como Huancavelica, donde se reportaron más de 390 casos confirmados y cerca de 2000 episodios de síndrome de Flujo Vaginal en mujeres jóvenes (Gob.pe, 2023). Esta situación refleja la persistencia de brechas en educación sexual integral y el limitado acceso a información preventiva actualizada, factores que incrementan el riesgo de exposición a enfermedades que pueden comprometer la salud reproductiva y general de los jóvenes. En el contexto peruano, estudios recientes señalan que los adolescentes inician su vida sexual Aproximadamente a los 12 años, lo que prolonga su exposición infecciones como VIH, VPH, clamidia gonorrea, tricomoniasis y sífilis (Paredes et al., 2023). La literatura coincide en que factores como la desinformación, el escaso uso del preservativo y la percepción errónea de invulnerabilidad aumentan significativamente la probabilidad de contagio (Fernández, 2023). Asimismo, la Organización Mundial de la Salud advierte que las ETS constituyen una de las principales causas de morbilidad en la población joven debido a su transmisión por contacto sexual y a su impacto sobre la salud reproductiva. A pesar de la implementación de programas de prevención, diferentes reportes internacionales y regionales destacan que la prevalencia de ETS sigue siendo elevada, especialmente en poblaciones con acceso limitado a educación sexual y servicios de salud especializados. En el Perú los datos epidemiológicos muestran que las ETS continúan afectando especialmente a la población joven. En regiones como Piura, la Dirección Regional de Salud reporta que alrededor del 40% de los adolescentes entre 12 y 19 años ha presentado al menos un episodio relacionado con ETS, lo que refleja una situación preocupante ante la persistencia de prácticas sexuales de riesgo. Estudios desarrollados en población Universitaria también revelan brechas importantes entre el conocimiento teórico y las prácticas preventivas reales, señalando que un porcentaje considerable de jóvenes mantiene relaciones sexuales sin el uso regular de preservativos y sin someterse a pruebas de detección (Paz et al., 2018). De igual manera, investigaciones realizadas en estudiantes universitarios peruanos evidencian que la falta de programas de educación sexual integral y la limitada accesibilidad a servicios de salud contribuyen a la alta incidencia de ETS (Cornejo, 2021 Mercado & Yupanqui, 2023). La literatura científica coincide en que la prevención de ETS está determinada por factores personales, sociales y culturales que influyen en las conductas sexuales. Diversos modelos teóricos como la Teoría del Aprendizaje Social de Bandura, el Modelo de Creencias en Salud y la Teoría de la Conducta Planificada, explican que las prácticas preventivas dependen de variables como las actitudes, las normas sociales percibidas, las experiencias previas, la capacidad percibida para adoptar conductas protectoras y el nivel de conocimiento disponible (Ajzen, 1991; Orengo, 2021; Pender et al., 2019). Estos enfoques permiten comprender por qué la población Universitaria, pese a tener mayor acceso a la información, continúa mostrando comportamientos que elevan su riesgo de contagio. Asimismo, factores socioculturales y familiares pueden influir en la formación de actitudes y percepciones relacionadas con la sexualidad, condicionando el uso o desuso de métodos preventivos apropiados (Magallanes et al.,2021). En este contexto, el presente estudio adquiere relevancia al examinar la relación entre el nivel de conocimiento preventivo y la incidencia de ETS en estudiantes universitarios de Piura durante el año 2025. Esta población representa un grupo estratégico por encontrarse en una etapa de transición hacia la vida adulta, donde las decisiones sexuales se toman con mayor autonomía, pero no siempre con la información suficiente. Analizar esta problemática permitirá precisar cómo el nivel de conocimiento influye en adopción o ausencia de prácticas preventivas, aportando evidencia actualizada que contribuya al diseño de programas educativos, estrategias de promoción de la salud y acciones institucionales orientadas a reducir la incidencia de ETS en la población Universitaria. METODOS El estudio fue tipo básico, con un diseño no experimental y de corte transversal, orientado a analizar la relación entre el nivel de conocimiento preventivo y la incidencia de infecciones de transmisión sexual (ETS) en estudiantes universitarios de la región Piura durante el año 2025. La investigación se desarrolló en el entorno universitario y utilizó materiales habituales en estudios de campo, tales como cuestionarios impresos, fichas de registro y dispositivos móviles para la digitalización de datos. La población estuvo conformada por aproximadamente 1200 estudiantes matriculados en diversas escuelas profesionales de una universidad privada de Piura. Para determinar la muestra se empleó un muestreo no probabilístico por conveniencia, debido al fácil acceso a los participantes y a la disponibilidad institucional. Se obtuvo un total de 70 estudiantes, quienes aceptaron participar voluntariamente en el estudio. Se incluyó a los estudiantes mayores de 18 años matriculados en el ciclo académico 2025 y que firmaron el consentimiento informado. Se excluyeron cuestionarios incompletos o estudiantes que no desearon continuar con la evaluación. Previo al inicio del trabajo de campo, se realizaron coordinaciones con las autoridades universitarias y una visita preliminar para verificar la disponibilidad de espacios y horarios para la aplicación de los cuestionarios. Posteriormente, se explicó a cada participante de los objetivos del estudio, la confidencialidad de la información y el carácter anónimo y voluntario de su participación. El cuestionario se aplicó de manera virtual a través de un formulario online, siguiendo protocolo estandarizado para garantizar uniformidad en la recolección de datos. El instrumento empleado fue un cuestionario tipo Likert de 12 ítems, diseñado para evaluar el nivel de conocimiento preventivo y la incidencia de conductas asociadas al riesgo de ETS. Este cuestionario fue sometido a validación por juicio de expertos, obteniéndose un coeficiente V de Aiken de 1.000. Asimismo, se evaluó la confiabilidad mediante el coeficiente Alfa de Cronbach, obteniéndose un valor de 0.720, considerado aceptable para este tipo de investigaciones. Se emplearon dos fichas de registro. La primera correspondió al nivel de conocimiento preventivo y clasificó a los estudiantes en categorías de conocimiento bajo, medio y alto. La segunda fichó la presencia de conducta de riesgo asociadas a ETS, registrando frecuencia de exposición, uso de métodos preventivos y antecedentes personales. Ambas fichas fueron sometidas a validación de contenido siguiendo los mismos procedimientos descritos para el cuestionario principal. El análisis de los datos se realizó utilizando los programas Microsoft Excel y SPSS versión 27. Se aplicó estadística descriptiva para determinar frecuencias, promedios y porcentajes. La normalidad de las variables se evalúo mediante la prueba de Shapiro Wilk, evidenciándose que no seguían una distribución normal. Debido a ello, se empleó la prueba de correlación de Spearman para determinar la relación entre el nivel de conocimiento preventivo y la incidencia de ETS. También se aplicaron modelos de regresión lineal simple y múltiple con un nivel de significancia del 5%. El estudio cumplió con los con los principios éticos correspondientes. Se obtuvo autorización institucional y la aprobación de un comité de ética universitario. No se realizaron intervenciones clínicas ni procedimientos invasivos, y se garantizó la confidencialidad y el anonimato de los estudiantes, quienes participaron sin ningún tipo de riesgo directo.

Keywords

health education, sexual health, disease prevention, university students, sexually transmitted infection

RESULTADOS

En la Tabla 1 se muestra la distribución del nivel del conocimiento preventivo de acuerdo con la presencia de conductas asociadas a las infecciones de transmisión sexual (ETS). se observa que el 57% de los estudiantes evaluados presentó un nivel de conocimiento medio mientras que un 29% evidenció un nivel bajo, lo cual refleja brechas importantes en el dominio de información preventiva. asimismo, el 51% reportó conductas de riesgo moderadas, lo que indica una exposición significativa dentro de la población estudiantil. esos resultados sugieren que la mayoría de estudiantes posee información parcial sobre ETS, lo cual no garantiza prácticas adecuadas.

Tabla 1: Nivel de conocimiento preventivo según conductas de riesgo asociadas a ETS.

Table 1.

Nivel de conocimiento

Nivel de conocimiento

Nivel de conocimiento

[empty cell]

BAJO

[empty cell]

ALTO

[empty cell]

TOTAL

TOTAL

Conocimiento

f

%

f

%

f

%

BAJO

6

20.7

8

26.7

3

10.0

MODERADO

10

34.5

15

50.0

1

3.3

ALTO

4

13.8

7

23.3

1

3.3

TOTAL

20

69.0

30

100

5

100

Fuente: elaboración propia

La Tabla 1 muestra la distribución del nivel de conocimiento preventivo de acuerdo a la presencia de conductos asociados a infecciones de transmisión sexual (ETS). Se observa que el 13,8 % de los estudiantes evaluados presentó un nivel de conocimiento medio, mientras que el 20.7% un nivel bajo, lo cual refleja brechas importantes en El dominio de información preventiva. Asimismo, el 34.5% reportó conductas de riesgo moderadas, lo que indica una exposición significativa dentro de la población estudiantil. Estos resultados sugieren que la mayoría de estudiantes poseen información parcial sobre, ETS, lo cual no garantiza prácticas preventivas adecuadas.

Tabla 2: Exposición de conductas de riesgo según nivel de conocimiento preventivo

Table 2.

Dimensión

Conocimiento/prevención

Conocimiento/prevención

Conocimiento/prevención

Conocimiento/prevención

[empty cell]

BAJO

[empty cell]

ALTO

ALTO

TOTAL

TOTAL

Conocimiento

f

%

f

%

f

%

BAJO

12

60

9

45

8

40

MEDIO

18

51

10

28

14

40

ALTO

2

33

1

17

1

17

Fuente: elaboración propia

En relación con el indicador peso para la edad, la Tabla 2 revela que el 60 % de los estudiantes reportó no utilizar preservativos de manera contante. Asimismo, el 33 % manifestó haber tenido más de una pareja sexual en los últimos seis meses. Estos datos evidencian una alta prevalencia de comportamientos de riesgo que incrementan la probabilidad del contagio de las ETS, independientemente del nivel de conocimiento preventivo.

Tabla 3: Incidencia de las ETS según nivel de conocimiento preventivo

Table 3.

Dimensión Incidencia/prevención

Dimensión Incidencia/prevención

Dimensión Incidencia/prevención

Dimensión Incidencia/prevención

[empty cell]

BAJO

[empty cell]

ALTO

[empty cell]

TOTAL

Conocimiento

f

%

f

%

f

BAJO

7

35

13

32

20

MEDIO

8

45

22

43

30

Alto

1

20

4

32

5

Total

16

100

39

100

55

Fuente: elaboración propia

En la tabla 3 se representan los datos relacionados con la incidencia autorreportada de ETS. Sea yo que el 21% de estudiantes indicó haber tenido al menos una infección confirmada en el último año, siendo esta proporción mayor entre quienes presentan niveles bajos y medios de conocimiento preventivo. El análisis descriptivo evidencia que, aunque el conocimiento aporta cierto grado de protección no es suficiente para evitar la presencia de conductos de riesgo que incrementen la incidencia de ETS

Tabla 4: Incidencia de ETS según conductas sexuales de riesgo

Table 4.

Dimensión Incidencia/ conductas

Dimensión Incidencia/ conductas

Dimensión Incidencia/ conductas

[empty cell]

BAJO

[empty cell]

ALTO

[empty cell]

TOTAL

[empty cell]

Conductas de riesgo

f

%

f

%

F

%

BAJO

13

32.5

2

20

15

30

ALTO

27

67.5

8

80

35

70

TOTAL

40

100

10

100

50

100

Fuente: elaboración propia

DISCUSION

La investigación analizó la relación entre el nivel de conocimiento sobre prevención y la incidencia de infecciones de transmisión sexual (ETS) en estudiantes universitarios de Piura. El conocimiento preventivo se entiende como la comprensión adecuada de formas de transmisión, método de protección y consecuencias de las ETS (Paredes et al., 2023), mientras que la incidencia de ETS, según la OPS (2020), comprende la aparición de síntomas, prácticas sexuales de riesgo y eventos compatibles con infecciones recientes.

Respecto al objetivo general, los resultados mostraron que existe una relación positiva y significativa entre el nivel de conocimiento y la incidencia (Rho = 0.349; p = 0.003), lo cual indica que, aunque los estudiantes poseen conocimiento medio o avanzado, este no siempre se traduce en práctica seguras. Este comportamiento coincide con lo con los reportado por Mercado & Yupanqui (2023), quiénes hallaron que la información sobre prevención no garantiza su aplicación, especialmente por la influencia de factores socioculturales. En contraste, Paz Bermúdez et al. (2018) reportaron que los jóvenes con mayor conocimiento tienden a reducir conductas de riesgo, mostrando una aplicación más directa del saber. Estas diferencias reflejan la influencia del contexto educativo, el acceso a educación sexual integral y la percepción de vulnerabilidad entre los estudiantes universitarios.

Para el primer objetivo específico, se encontró que los estudiantes con mayor nivel de conocimiento presentan menor frecuencia de exposición a conductas sexuales de riesgo; sin embargo, la relación no fue absoluta (r = 0.733; p = 0.000). En quienes representaron conductas sexuales sin protección, el 71.4% tenía conocimiento básico y solo el 11.4% conocimiento avanzado. Esto coincide con Magallanes et al. (2021), quienes reportaron que la presión social y la desinformación sobre los riesgos influyen en que los jóvenes, aún con información parcial, mantengan prácticas inseguras. Sin embargo, difiere de Fernández (2023), quién encontró que el uso de preservativos aumentaba significativamente entre adolescentes con niveles altos de conocimiento, sugiriendo que la educación sexual formal influye de manera variable según el entorno.

En cuanto al segundo objetivo específico (aparición de ETS y conocimiento), el 72,9% de los estudiantes que reportó síntomas compatibles con ETS tenía el nivel medio de conocimiento. Entre ellos, el 17,1% presentó conductas de riesgo frecuentes, mientras que solo el 11, 4% de los estudiantes con conocimiento avanzado reportó una aparición reciente. Esto explica la relación significativa hallada (Rho=0.714; p=0.000). Estos resultados se asemejan a los de Gob.pe (2023), quiénes hallaron la aparición de ETS no depende únicamente de la información recibida, sino de La constancia de uso de preservativos y el acceso de servicios de salud sexual. En contraste, Bravo te al. (2023) Realizar una menor aparición de ETS en estudiantes de educación formal amplia, lo que evidencia la influencia del acompañamiento institucional.

Para el tercer objetivo específico (consecuencias de ETS y conocimiento), se identificó que el 62,9% de los estudiantes con conocimiento medio reconocieron las consecuencias físicas y sociales de las ETS, mientras que solo el 11,4% mostró comprensión avanzada. Esto explica la relación moderada encontrada (Rho=0.558; p=0.000). Este comportamiento coincide con Champion (2020), quién indica que comprender las consecuencias aumenta la percepción de riesgo, pero no garantiza cambios conductuales. Sin embargo, difiere Cornejo (2021), quién reportó que los estudiantes con mayor conocimiento sobre consecuencias del VIH mostraron una reducción significativa en prácticas sexuales sin protección, lo que sugiere que el impacto de la información depende de la profundidad de la educación sexual recibida.

En síntesis, aunque la prevalencia de conductas de riesgo y casos compatibles con ETS es elevada, no se observan niveles de conocimiento suficiente para modificar completamente las prácticas sexuales inseguras. Esto respalda lo señalado por diversos autores, quienes coinciden en que la conducta sexual juvenil es multifactorial y depende no solo del conocimiento, sino también de factores emocionales, culturales, educativos y ambientales. Por ello, las intervenciones deben ser integradas y considerar componentes psicológicos, sociales y educativos para reducir la incidencia de ETS en la población universitaria.

CONCLUSIONES

El estudio permitió confirmar que las infecciones de transmisión sexual (ETS) y las conductas sexuales de riesgo continúan siendo problemas frecuentes en los estudiantes universitarios de Piura. No se identificó una correspondencia directa entre el nivel de conocimiento y la reducción de prácticas de riesgo, lo que indica que ambos aspectos podrían responder a dinámicas distintas dentro de la población estudiada.

Estos resultados evidencian la necesidad de fortalecer las acciones orientadas a promover la educación sexual integral, al acceso a información clara y actualizada, y la adopción de medidas preventivas consistentes. También señalan la importancia de considerar factores sociales, culturales y emocionales que influyen en la conducta sexual de los jóvenes.

Futuros estudios podrían abordar estas variables con mayor profundidad, incluir muestras más ampliadas o diseños longitudinales, y explorar otros aspectos que permitan comprender mejor la relación entre el conocimiento preventivo, las conductas sexuales y la aparición de las ETS en poblaciones universitarias.

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  12. 12 Paredes, J. U., Rios, D. M., Rivadeneira, G. P., Abanto, S. S., Reguera, C. V., Quispe, D. P., & Flores, M. M. (s. f.-b). ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL EN ADOLESCENTES DEL PERÚ.
  13. 13 Paz Bermúdez, M., Ramiro, M. T., Teva, I., Ramiro-Sánchez, T., Buela-Casal, G., Paz Bermúdez, M., Ramiro, M. T., Teva, I., Ramiro-Sánchez, T., & Buela-Casal, G. (2018a). Conducta sexual y realización de la prueba del virus de la inmunodeficiencia humana en jóvenes que estudian en la universidad en Cuzco (Perú). Gaceta Sanitaria, 32(3), 223-229. https://doi.org/10.1016/j.gaceta.2017.07.002
  14. 14 Paz Bermúdez, M., Ramiro, M. T., Teva, I., Ramiro-Sánchez, T., Buela-Casal, G., Paz Bermúdez, M., Ramiro, M. T., Teva, I., Ramiro-Sánchez, T., & Buela-Casal, G. (2018b). Conducta sexual y realización de la prueba del virus de la inmunodeficiencia humana en jóvenes que estudian en la universidad en Cuzco (Perú). Gaceta Sanitaria, 32(3), 223-229. https://doi.org/10.1016/j.gaceta.2017.07.002
  15. 15 Sanz-Lorente, M. (2023). Las enfermedades de transmisión sexual en el siglo XXI. Hospital a Domicilio, 7(2), 91-97. https://doi.org/10.22585/hospdomic.v7i2.191
  16. 16 Sarango, A. F. H., Pallmay, E. R. C., Sarzosa, J. P. R., & Pozo, J. E. C. (2024). Tipos y clasificación de las investigaciones: Types and classification of investigations. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, 5(2), 956-966. https://doi.org/10.56712/latam.v5i2.1927MATERIAL SUPLEMENTARIO

Declaraciones

Financiación

Ninguna.

Conflictos de interés

No existen.

Contribución de autoría

Redacción - borrador original: Benavente Esteves Ariana Nicole, Crisanto Rosas María De Los Angeles, Pulache Calderón, Mileny Pamela, Suarez Lima, Kiara Saraí, Zapata Medina Nayeli Yamile, Zapata Rodríguez Danuska Anthuanet.

Redacción - revisión y edición: Benavente Esteves Ariana Nicole, Crisanto Rosas María De Los Angeles, Pulache Calderón, Mileny Pamela, Suarez Lima, Kiara Saraí, Zapata Medina Nayeli Yamile, Zapata Rodríguez Danuska Anthuanet.

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