SAP Primary Care
SAP Primary Care

For One Health

Yaniela Vázquez-Perdomo1 , Lázaro Lazaga-González1
1Facultad de Ciencias Médicas Isla de la Juventud. Isla de la Juventud, Cuba.

https://doi.org/10.62486/pc2026135

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Abstract

The One Health concept represents an integrative and interdisciplinary approach that recognizes the interdependence between human, animal, and environmental health. The objective was to analyze the One Health concept in relation to emerging and re-emerging diseases, causal factors, major global and local zoonoses, emerging plant pests, and the importance of timely diagnosis. Empirical methods (document analysis) and theoretical methods (analytical-synthetic, inductive-deductive, historical-logical analysis, systems approach) were used in the research. Twenty-one bibliographies were consulted. The One Health approach allows us to understand that emerging and re-emerging diseases, zoonoses, plant pests, and environmental risks are part of a single, interconnected health system. The factors that contribute to them, such as climate change, deforestation, globalization, and human and animal mobility, require coordinated responses among the human, veterinary, agricultural, and environmental sectors.

Keywords

One Health, Emerging and Re-emerging Diseases, Zoonosis

INTRODUCCIÓN

El concepto de Una Sola Salud representa un enfoque integrador e interdisciplinario que reconoce la interdependencia entre la salud humana, animal y ambiental, impulsado por organizaciones internacionales como la OMS, FAO, OIE y el Banco Mundial. Este paradigma surge ante el incremento de enfermedades emergentes y reemergentes, que amenazan la seguridad sanitaria global debido a factores como la globalización, el cambio climático, la deforestación y la urbanización descontrolada.

De los aproximadamente 1.500 patógenos humanos conocidos, el 61 % son zoonosis o transmitidos por vectores, y el 75 % de las enfermedades emergentes tienen origen animal, con una nueva enfermedad apareciendo en promedio por año en las últimas décadas.(1) Ejemplos paradigmáticos incluyen el SARS, la influenza H1N1 y aviar H5N1, el Ébola, el MERS, la encefalitis espongiforme bovina ("vacas locas"), la rabia, el virus del Nilo Occidental, la enfermedad de Nipah, las fiebres hemorrágicas y patógenos resistentes como Salmonella spp. y Staphylococcus spp.(2) Estas amenazas no respetan fronteras, exacerbadas por movimientos migratorios, comercio internacional de alimentos y productos animales, y la penetración humana en ecosistemas silvestres, facilitando la diseminación rápida de agentes infecciosos.(3)

En el contexto cubano, la voluntad política ha promovido colaboraciones intersectoriales, como las Indicaciones Conjuntas MINSAP-MINAG en 2005 para la influenza aviar, alineándose con los Principios de Manhattan (2004) y el Marco de Acción Estratégico tripartito (FAO-OIE-OMS).(4) Sin embargo, persisten desafíos como la subestimación de zoonosis por falta de diagnóstico y vigilancia integrada, la resistencia antimicrobiana —que podría causar 10 millones de muertes anuales para 2050— y plagas emergentes en plantas que afectan la seguridad alimentaria.(5)

Rudolf Virchow acuñó el término "una patología" en 1858, evolucionando hacia "Una Medicina" y finalmente "Una Salud", promoviendo alianzas entre médicos, veterinarios, ecólogos y otros profesionales para optimizar recursos y prevenir pandemias.(6) Este enfoque holístico es crucial en un mundo con deterioro ambiental, pobreza y conflictos, donde los alimentos contaminados representan un riesgo mayor para zoonosis como salmonelosis, brucelosis y leptospirosis.(7)

La educación transversal en pregrado y posgrado, junto con vigilancia epidemiológica unificada (One Health Surveillance), es esencial para cerrar brechas y fomentar la bioética en la gestión de riesgos.(8)

Teniendo en cuenta lo expuesto con anterioridad, los autores se plantearon como objetivo: Analizar el concepto de Una Sola Salud en relación con enfermedades emergentes y reemergentes, factores causales, principales zoonosis globales y locales, plagas emergentes en plantas, y la importancia del diagnóstico oportuno.

MÉTODOS

Se realizó una revisión bibliográfica. Para el desarrollo de la investigación se utilizaron métodos empíricos (análisis documental) y teóricos (analítico-sintético, inductivo-deductivo, análisis histórico-lógico, enfoque de sistema). Se utilizaron 21 bibliografías, consultadas en bases de datos como PubMed, Google Académico, Redalyc.

DESARROLLO

Enfermedades emergentes y reemergentes: generalidades

Las enfermedades emergentes se definen como aquellas que aparecen por primera vez en una población humana o animal, o que experimentan un aumento significativo en su incidencia, prevalencia o distribución geográfica, mientras que las reemergentes corresponden a patologías previamente controladas o erradicadas que resurgen debido a fallos en los programas de control, mutaciones virales o cambios ambientales. Este fenómeno representa un reto global para los sistemas de salud, con un promedio de una nueva enfermedad emergiendo anualmente en las últimas tres décadas, y el 75 % de ellas siendo zoonóticas, es decir, originadas en animales.(1) Ejemplos paradigmáticos incluyen el SARS (2003), la influenza pandémica H1N1 (2009), la influenza aviar H5N1, el Ébola, el MERS, la enfermedad de Nipah, las fiebres hemorrágicas y patógenos resistentes como Escherichia coli O157, Salmonella spp. y Staphylococcus spp.(2)

Estas amenazas no reconocen fronteras políticas ni niveles socioeconómicos, diseminándose rápidamente por vía vectorial, contacto directo, alimentos contaminados o viajes internacionales, lo que compromete la seguridad sanitaria y la estabilidad económica mundial.(3) En el contexto cubano, las arbovirosis como dengue, zika y chikungunya ilustran esta dinámica, con incrementos del 261,6 % en casos de dengue en 2022 respecto a 2021, exacerbados por vectores como Aedes aegypti en provincias como Santiago de Cuba y La Habana.(4)

Factores que conducen a las enfermedades emergentes y reemergentes

Diversos factores antropogénicos y ecológicos impulsan su aparición: deforestación masiva, cambio climático, urbanización descontrolada, penetración humana en ecosistemas silvestres y contacto frecuente con fauna reservorio, globalización del comercio de alimentos y productos animales, movimientos migratorios (incluyendo refugiados y turismo), incremento poblacional estacional y modelos económicos que priorizan importaciones sin rigurosos controles sanitarios.(5)

El deterioro ambiental degrada recursos como agua, aire y suelos, mientras que la densidad urbana favorece vectores y transmisión fecal-oral. En Cuba, las crisis multisistémicas, hacinamiento, privación nutricional y éxodo profesional agravan estos riesgos, lo que distorsiona estadísticas por subnotificación y coinfecciones como ocurrió en la pandemia COVID-19.(6)

Además, la resistencia antimicrobiana, proyectada para causar 10 millones de muertes anuales hacia 2050, se potencia por uso indiscriminado en humanos, animales e industria, contaminando suelos y agua a través de los desechos.(7) Estos elementos subrayan la interdependencia humano-animal-ambiente, lo que demanda enfoques holísticos.

Principales zoonosis: global y local

De los 1.500 patógenos humanos conocidos, el 61 % son zoonosis o vectoriales, con más de 200 descritas, muchas subestimadas por falta de diagnóstico.(8) Globalmente, destacan la rabia (55.000 muertes anuales, principalmente niños), brucelosis, leptospirosis, salmonelosis, shigelosis, cisticercosis, teniasis, tuberculosis bovina, viruela símica, virus del Nilo Occidental y encefalitis espongiforme bovina; el 80 % de armas biológicas potenciales son zoonóticas como la peste y el carbunco.(9)

La transmisión ocurre por alimentos contaminados, contacto directo o vectores, con animales domésticos (perros, gatos, vacas) y silvestres como reservorios clave.(10) Localmente en Cuba, persisten leptospirosis (alta en zonas arroceras como Camagüey, 90 casos confirmados en 2022), brucelosis, tuberculosis (subestimada desde los 80s), rabia animal (tasa 6,4/100.000 canes, con perros satos responsables del 55,2 % de casos desde 2007) y arbovirus como dengue (3.000 casos en 2019-2022, cuatro serotipos circulantes).(11)

En 2022, las Américas reportaron 3.126.673 casos de arbovirosis (90 % dengue), con Cuba mostrando focos en 71,1 % de provincias clave.(12) Estas demandan vigilancia integrada, usando animales como centinelas.

Plagas emergentes y reemergentes en plantas

Las plagas emergentes en plantas son patógenos o vectores que surgen o resurgen, afectando cultivos y cadenas tróficas, con impacto indirecto en salud mediante seguridad alimentaria y zoonosis. Incluyen hongos resistentes como el Fusarium en bananos, insectos como barrenadores del maíz o pulgones vectores de virosis, exacerbados por monocultivos, cambio climático y prácticas agrícolas intensivas.(13)

Globalmente, degradan hábitats y favorecen vectores compartidos con animales/humanos; en regiones tropicales como Cuba, afectan arroz, caña y vegetales, incrementando vulnerabilidad en desastres hidrometeorológicos.(14) El enfoque "de la granja al plato" integra control fitosanitario con salud pública veterinaria, promoviendo buenas prácticas pecuarias y vigilancia multisectorial para prevenir saltos zoonóticos.(15) En Cuba, los huracanes y sequías exacerban estas plagas, lo que ha requerido planes de reducción de riesgos con evaluación de vulnerabilidad territorial.(16)

Importancia del buen diagnóstico oportuno

El diagnóstico oportuno es el pilar de Una Sola Salud, pues permite la alerta temprana, contención rápida y optimización de recursos, con animales como centinelas para zoonosis.(17) La Vigilancia Una Salud (OHS) integra datos de salud humana, animal, plantas y ambiente mediante análisis colaborativo y big data, superando silos sectoriales (87 % de expertos reportan brechas en transmisión interdominio).(18)

La falta de métodos accesibles subestima la prevalencia, como en el caso de la rabia o la leptospirosis en Cuba; resultan esenciales las pruebas rápidas, biopsias, TC/RMN y la vigilancia molecular.(19) Sin embargo, la respuesta contra influenza aviar (Indicaciones MINSAP-MINAG 2005) redujo los brotes gracias a la notificación ágil y la coordinación interministerial.(20) Además, incorpora bioética (beneficencia, no maleficencia) y educación transversal para cerrar vacíos legislativos y mejorar inocuidad alimentaria.(21)

CONCLUSIONES

El enfoque de Una Sola Salud permite entender que las enfermedades emergentes y reemergentes, las zoonosis, las plagas de plantas y los riesgos ambientales forman parte de un mismo sistema de salud interconectado. Los factores que las favorecen, como el cambio climático, deforestación, globalización, movilidad humana y animal, exigen respuestas coordinadas entre los sectores humano, veterinario, agrícola y ambiental. Las zoonosis y las plagas emergentes comprometen la seguridad alimentaria y la salud pública, por lo que el diagnóstico oportuno y la vigilancia integrada son esenciales para detectar precozmente los brotes y aplicar medidas de control eficaces. En consecuencia, se requieren estrategias integrales basadas en Una Sola Salud que fortalezcan la vigilancia, mejoren la capacidad diagnóstica y promuevan políticas y programas de prevención y control compartidos entre disciplinas y sectores.

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  22. 22 CONFLICTO DE INTERESES
  23. 23 Los autores declaran que no existe conflicto de intereses.

Declaraciones

Financiación

Los autores recibieron financiación para la obtención de los resultados del presente artículo, a partir del proyecto de investigación “Por una sonrisa saludable” con código PT241IJ400-024 que tributa al Programa Territorial “Calidad de Vida” del Municipio Especial Isla de la Juventud.

Conflictos de interés

No existen.

Contribución de autoría

Redacción - borrador original: Yaniela Vázquez-Perdomo, Lázaro Lazaga-González.

Redacción - revisión y edición: Yaniela Vázquez-Perdomo, Lázaro Lazaga-González.

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